Es bien sabido, para los que practicamos yoga, los innumerables beneficios que aporta a nuestro cuerpo, mente y alma. Si esto se logra siendo adulto, imagínense en un niño, cuyo  organismo goza de la elasticidad innata con la que nacemos todos los seres humanos y que, lamentablemente con el tiempo se va perdiendo a medida que la rutina, sedentarismo y el estrés se va apoderando del día día.

La práctica del yoga a temprana edad ayudará a nuestro pequeño a recuperar energía, concentrarse y relajarse, pues ellos, al igual que los adultos, están viviendo en medio de una sociedad acelerada, cuyos aparatos tecnológicos no permiten que se desconecten y vivan a plenitud de la naturaleza o sean conscientes de  su respiración.  Al igual que nosotros, ellos están bajo la presión y el estrés de la rutina convirtiéndose en pequeños adultos.  Es por esa razón, que lo mejor que podemos hacer por nuestros niños, es enseñarles yoga.

En mi experiencia con niños, me he dado cuenta que disfrutan hacer yoga, pues está en la naturaleza de cada ser humano respirar y relajarse. Aunque la manera de enseñarles es muy diferente a la práctica de un adulto. Los niños son muy imaginativos, se aburren y se distraen fácilmente, es por eso que hay que mantenerlos cautivos, haciendo yoga como un juego, contando historias, de esa forma les resulta muy entretenido.

Podemos variar la manera de dar una clase, las asanas al tener nombres de animales y cosas, se puede contar una historia mientras ellos la hacen con su cuerpo, por ejemplo: “había una vez un perro, que se miraba su colita, y de repente apareció un gato…” o el de la naturaleza al imaginar que son árboles o montañas, resulta una experiencia muy grata cuando hacen yoga así, pues además de trabajar su cuerpo, relajarse, también activan la creatividad.

¿Qué debo saber de los niños?

  • Los niños son receptivos a la verdad, por lo que se le debe enseñar de manera clara y sencilla
  • Son muy fáciles de influenciar, enseñémosle los sentimientos agradables y apacibles.
  • Los niños son afectuosos, desean sentirse amados y aceptados.
  • Seguirán nuestro ejemplo, razón por la que siempre mostremos nuestra mejor actitud.
  • Tienen periodos cortos de concentración. El mejor modo de retener su atención es hacer que participen en la clase, mediante relatos canciones, entre otras.

 

Ahora, conozcamos los beneficios que la práctica del yoga aporta a nuestros niños:

  • Desarrollan conocimiento y conciencia corporal
  • Adquieren fuerza, equilibrio, coordinación, resistencia y flexibilidad.
  • Mejoran la postura corporal.
  • Incrementan la concentración y la memoria.
  • Potencian la creatividad e imaginación.
  • Aprenden a respirar correcta y conscientemente (.).
  • Aumentan el autoestima y el autoconocimiento,
  • Desarrollan técnicas de relajación liberando estados de tensión y estrés.
  • Aprenden a conectarse con la espiritualidad.
  • Mejoran su metabolismo

 

Espero que al leer estos beneficios, comiences con tus hijos, alumnos, sobrinos o nietos a practicar yoga. Para ellos hay que tener presentes ciertos elementos como la edad y el desarrollo cognitivo  del niño, pues los pequeños de 1 a 3 años, podrán imitar algunas asanas pero no harán caso a la relajación. Ahora, los niños en edad pre-escolar (4 a 6 años) también imitarán las posturas pero es posible que su periodo de atención sea más consciente pero breve, para ellos la duración de una clase de yoga no puede pasar de los veinte minutos. Mientras que los niños de edad escolar (7 a 12 años) serán más fáciles de llevar, entenderán lo que están haciendo y el propósito de la práctica, en todo caso la duración de su clase  podrá pasar la media hora.

Asi que manos a la obra, hagamos más niños  relajados y creativos, despertémoslos a un nuevo mundo, que nuestra enseñanza se perpetúe en los más pequeños, de esta manera haremos una humanidad  más conectada con las energías del planeta.

 

Namasté

 

  1. Alejandra Gutiérrez – periodista/instructora de Hatha yoga

 

(.) fuente: Macarena Kojakovic “Yoga para niños”