La palabra “Yoga” es una palabra que normalmente asociamos con muchas cosas. Dentro de estas tantas cosas una de las más comunes es relacionar el yoga con la palabra: movimiento. Pues en este caso, el Yoga Nidra es todo lo contrario, es reposo, es precisamente el Yoga del Sueño.

El Yoga Nidra, es ese estado de consciencia que tenemos cuando estamos entre dormidos y despiertos. En sensaciones, sentirás que es muy parecido a esa fase que tenemos justo antes de quedarnos dormidos. Es un estado en el que el cuerpo esta completamente relajado mientras que tu y tu mente van alcanzado cada vez en mayor profundidad un estado de consciencia de tu mundo interior. Todo esto mientras sigues una serie de instrucciones verbales que al principio pueden ser por un instructor o una grabación y una vez conozcas la técnica y los tiempos del Nidra, puedes hasta practicarlo solo.

El Yoga Nidra es una ramificación muy poderosa del yoga y es utilizado como una estrategia de relajación física y mental.  Uno de sus más importantes beneficios es que puedes practicarlo de manera consciente y orgánica, es decir, solo te necesitarás a ti para recibir sus beneficios y bondades.

Ahora bien, te gusta y quieres intentarlo: ¿Cómo hacerlo?

De lo primero que debemos hablar es de la postura Savasana. Savasana es la postura de relajación que utilizamos al finalizar una clase de yoga (siempre es una de las favoritas). En esta postura el cuerpo debe estar completamente apoyado en el suelo, con los brazos separados, las palmas de las manos hacia arriba, las piernas separadas y los pies los dejamos que se abran hacia el exterior. También es recomendable colocar unos cojines debajo de la cabeza y de los talones de los pies, ya que a medida que la relajación se va haciendo profunda, se llega a percibir con mucha intensidad el peso de estas zonas y puede llegar a molestar un poco. El Yoga Nidra debe practicarse en una habitación ventilada, sin corrientes de aire, con una temperatura agradable y en semioscuridad.

De lo segundo que vamos a hablar es que al principio de la práctica no tienes porque preocuparte si el sueño es más fuerte y (aunque intentes resistirte) te duermes. Esto, créeme, que sucederá al principio y créeme también cuando te digo que ¡No pasa nada! es completamente normal. A medida que tu práctica vaya avanzando irás adquiriendo control sin esfuerzo y lograrás manejarte en este nuevo estado, permaneciendo entre la vigilia y el sueño y así completar la sesión.

Es importante utilizar ropa cómoda y ligera, es probable que surjan pequeñas molestias como picores, cosquillas o adormecimientos. Estas sensaciones son pequeñas trampas de tu mente. Recuerdo la primera vez que lo intenté, sentí cosquillas en partes de mi cuerpo que nunca antes había notado. (Esto también es normal, de verdad). En el Yoga Nidra haces un recorrido con consciencia por todo tu cuerpo y comienzas a notar y sentir cada fibra, cada parte, cada zona. Tu mente no suele estar tan acostumbrada a estas sensaciones por lo que le envía señales a tu cuerpo de alerta, de distracción. Es importante vencer estas trampas. Obsérvalas con consciencia de testigo, de observador  y esto hará que pierdan interés, que tu atención se centre en otra cosa y ellas solas se irán.

Recuerda intentarlo las primeras veces en presencia de un profesor que te guie durante este momento o con grabaciones que te permitan relajarte y al mismo tiempo te den la oportunidad de dedicar este tiempo para ti incluso estando en la comodidad de tu casa, de tu habitación. Si tienes la curiosidad de conocer un poco más de esto te animo a que lo intentes. ¡Será genial!  Si quieres que profundicemos más acerca de este tema también podemos hacerlo.

¿Lo bueno del Yoga? Es que el aprendizaje es infinito. ¡Siempre hay más! Y parece que cada vez se pone mejor. Lo importante, siempre, es no perder la curiosidad y las ganas de sentirnos bien.

 

Namaste,

 

Rosanna.