Al estar inmersos en la práctica del yoga, solemos vernos sumergidos en cambios en diversos aspectos de nuestra vida. Muchas veces son sutiles y nos tardamos en reconocerlos, sin embargo son significativos y cada vez van provocando mayores beneficios en nuestras vidas. 

El yoga cambia la forma de sentirnos a nosotros mismos, de cómo nuestro cuerpo se comunica con el entorno, como percibimos todo lo que nos rodea y como queremos que el resto nos perciba  a nosotros. Nos cambia el carácter, nos tomamos la vida con más calma y nos atrevemos a ser los dueños de nuestras emociones, de sentirlas propias y reconocerlas al resto. 

Muchas veces he escuchado, que el yoga incluso cambia la manera en que te alimentas. Creo que esto pasa porque al volverte más consiente de tu cuerpo, y escucharlo, lo respetas y entiendes que es tu deber cuidarlo y amarlo a lo largo de la vida, sin importar sus dificultades o virtudes. Te tomas con humildad el regalo con el que cargas a lo largo de tus días, y por fin entiendes que tu cuerpo es tu templo. Te vuelves más consciente de lo que llevas a tu cuerpo, que cada alimento puede ser tu medicina o al contrario te puede hacer daño. Ya no eres una persona que vive rutinariamente en modo “piloto”, si no que disfrutas de cada actividad diaria, desde alimentarte hasta respirar.

A medida que vas avanzando en la práctica, vas conociendo tu cuerpo y vas reconociendo cuáles son sus fortalezas y debilidades. Vas evolucionando en la búsqueda de un equilibrio y armonía para tu cuerpo, a través de las diferentes posturas, respiraciones y meditaciones que conlleva el yoga.

  Nos volvemos más compasivos, solidarios y aprendemos a perdonarnos. Como dice una ley de espiritualidad de la India “Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”, absolutamente nada pudo ser de otra manera, ni si quiera la más mínima cosa o detalle que pasa en nuestras vidas. No existe el “y si hubiera hecho o dicho tal cosa, o si hubiera pasado otra”. No. Lo que pasó, era lo que tenía que pasar, era lo único que pudo haber pasado y todo tenía que ser así para que aprendamos esa lección, nos perdonemos, crezcamos como personas y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones o personas con las que nos enfrentamos a diario, tenían que ser y actuar así, aunque a nuestra mente y ego le cueste entenderlo y aceptarlo, no pudimos haber hecho nada diferente.

  El auto perdón es clave en nuestras vidas, tienes que saber superar tus errores para poder continuar creciendo. Al reconocerlos ya estas realizando un tremendo acto de valor y coraje. Si caes vuelve a pararte, lo más difícil ya pasó y recuerda que después de la tormenta siempre, pero siempre, sale el sol.

Namasté.